Antes de empuñar una espada de práctica, en Freifechter Mendoza pasamos, aunque sea un rato, por la biblioteca. Todo lo que entrenamos sale de un tipo de documento muy específico: el Fechtbuch — literalmente, "libro de combate" o "libro de esgrima" en alemán.
Un Fechtbuch es un manual histórico de combate: texto e ilustraciones que describen guardias, cortes, agarres y tácticas, escritos por maestros de armas para transmitir su sistema a otros esgrimistas. La tradición se extiende desde el siglo XIV hasta bien entrado el XVII, y varía muchísimo de un autor a otro — algunos son casi crípticos, escritos en verso mnemónico para proteger el conocimiento de ojos ajenos; otros son manuales extensos y didácticos, pensados directamente para enseñar.
Por qué elegimos el de Joachim Meyer
Dentro de esa tradición alemana, el tratado de Joachim Meyer — su Gründtliche Beschreibung der Kunst des Fechtens ("Descripción fundamental del arte de la esgrima"), publicado en 1570 — ocupa un lugar particular. Escribe más de un siglo después de los primeros maestros de la tradición, en un momento en que la esgrima civil y deportiva empezaba a tomar la forma que hoy asociamos con la esgrima histórica europea.
Lo que hace especial al tratado de Meyer, para nosotros como escuela, es su vocación pedagógica. No es una colección de apuntes para practicantes que ya saben — es un curso: organiza el aprendizaje en una progresión, cubre varias armas (espada larga, dussack, rappier, daga, armas de asta) bajo principios compartidos, y acompaña cada explicación con grabados detallados que muestran la postura exacta del cuerpo. Es, en cierto sentido, el tratado más "utilizable" como programa de estudio completo que nos dejó el siglo XVI.
«In sapientia incipit victoria» — la victoria empieza en el conocimiento.
De la página a la sala de armas
Trabajar a partir de un Fechtbuch no es "actuar" lo que dice el libro. Es un proceso de traducción constante: leer la fuente (muchas veces en alemán temprano-moderno), interpretar qué principio biomecánico o táctico describe cada pasaje, probarlo con un compañero de entrenamiento, y ajustar la interpretación cuando el cuerpo — y la resistencia real de otra persona — contradicen la lectura inicial. Por eso empezamos siempre por la espada larga: es el arma que Meyer mismo usa para sentar las bases de distancia, tiempo y estructura antes de pasar a las demás.
Cada nota que publiquemos en este blog va a partir de ese mismo ejercicio: leer la fuente, y contar qué encontramos.